Salmos Bíblicos Mesiánicos

Los llamamos Salmos Bíblicos Mesiánicos, tratan de la persona y obra del Señor Jesucristo porque tienen que ver con el Mesías. Pero hay que tener cuidado de distinguir entre la experiencia espiritual del escritor del salmo y la referencia profética que hace a Cristo, pues algunos se ocupan de un todo con la persona, los pensamientos y el sentir de nuestro Señor; pero otros, se refieren a la experiencia del salmista mismo y luego incluyen una referencia aislada sobre el Mesías.

Hoy te ofrecemos estos Salmos Bíblicos Mesiánicos con su respectiva interpretación para que los leas y compares, donde se ofrecen un sin numero de profecías pregonadas por los salmistas que se refieren a la vida de nuestro amado Jesucristo, pero que los apóstoles y evangelistas demuestran su cumplimiento 1000 años después.


Índice

    Salmos Bíblicos Mesiánicos

    Salmos Bíblicos Mesiánicos

    Salmo 22:1-2/8-10

    “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? 2 Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo…7 Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: 8 “Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía” 9 Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.”

    La semejanza entre los versículos narrados por los Discípulos sobre la crucifixión y el Salmo 22 es asombrosa. Pero ¿Es coincidencia que los datos coincidan tan fielmente, hasta incluir que sus ropas serían dividida y después repartidas entre los soldados? Y además se diera un sorteo, para saber quién las podría conservar. Este Salmo fue redactado antes de que se innovase con la crucifixión, pero aún describe sus diversos detalles.

    Asimismo, el Evangelio de Juan establece que la sangre y el agua emanaron de sus carnes cuando en el costado de Jesús la lanza fue empujada, lo que nos muestra una acumulación de líquido alrededor del corazón. Jesús murió de un ataque al corazón.

    Esto concuerda con la descripción del Salmo 22 de ‘mi corazón se ha convertido en cera’. En pocas palabras, el Salmo 22 fue escrito como si la crucifixión de nuestro Jesucristo fuese vista. Pero, ¿Cómo puede ser esto, pues su composición data de 1000 años antes?

    Salmos Bíblicos Mesiánicos

    Salmo 2:7

    “Yo proclamaré el decreto del Señor: “Tú eres mi hijo», me ha dicho “hoy mismo te he engendrado.”

    Las profecías de los Salmos sobre nuestro amado Jesús nos hablan de su trayectoria y vivencias, de sus acciones, de su pasión y crucifixión. Ya desde el Rey David, se proclamaba su gloria y su procedencia. Incluso el día que fue engendrado como su hijo.

    Este Salmo también es citado en Hebreos 1:4-5 para instituir la superioridad de Jesucristo por encima de todos. Ningún otro ser ha sido “engendrado” por Dios y tiene el derecho de ser su supremo heredero.

    Salmo 2:9

    “Las gobernarás con puño de hierro; las harás pedazos como a vasijas de barro.”

    Tal es la autoridad del hijo unigénito que la metáfora de este Salmo es muy elocuente, cuando advierte que será “con mano de hierro”, capaz de despedazar y volver polvo todo. También este Salmo es citado considerablemente en Apocalipsis y en esta profecía especifica la autoridad completa de nuestro amado Jesucristo que ejercerá sobre todas las naciones. A su vez en Apocalipsis 12:5 Y 19:15 hacen referencia de forma detallada de la venganza de Jesucristo sobre sus enemigos.

    Salmos Bíblicos Mesiánicos

    Salmo 22:6

    “Pero yo, gusano soy y no hombre; la gente se burla de mí, el pueblo me desprecia.”   

    En este Salmo Real notamos una imagen profética detallada del proceso de la crucifixión de nuestro amado Jesucristo. Y efectivamente, en su pasión fue sometido a miles de vejaciones, tormentos y burlas propias de la sociedad de esa época, lo que denotaba el gran vilipendio, el gran insulto que tuvo de soportar, mientras era llevado al Calvario a fuerza de empujones y latigazos inmisericordes.

    Esta profecía de burlas en contra de nuestro amado Jesús Cristo se cita en los tres evangelios escritos por Mateo, Marcos y Lucas. Tal sería la humillación que la profecía declara: “gusano soy y no hombre”. De igual manera asomamos como complemento el Salmo 22:16, muy relacionado con ese evento de nuestro querido Jesús cuando señala “me han traspasado las manos y los pies”.

    Salmo 69:9

    “El celo por tu casa me consume; sobre mí han recaído los insultos de tus detractores.”

    Infinidades de humillaciones e insultos se le expresaron en contra de nuestro amado Jesús. En el Nuevo Testamento esta profecía se usa para proyectar y dejar plasmada la paciencia en la persecución, como lo escribió el apóstol Juan 15:25: “Esto es para que se cumpla lo que está escrito en la ley de ellos, es decir en los Salmos del Antiguo Testamente: 'Me aborrecieron sin motivo.

    Salmos Bíblicos Mesiánicos

    Salmo 89:29

    «Afirmaré su dinastía y su trono para siempre, mientras el cielo exista.»

    Este Salmo 89, como otros varios, proféticamente se refiere al eterno Pacto, el cual fue establecido entre nuestro Dios Padre y el Rey David (2 Samuel 7), y vincula el reinado de este último con el de su descendiente Jesucristo, que ha sido resumido en los versículos 3-4, 29, y 36 de este Salmo 89, cuya culminación lamenta la situación del pueblo judío que fue derrotado, pretendiendo la mediación del Hijo de David (Sal 89: 38-51).

    Pero en cuanto a la Dinastía Eterna de David (Salmo 89:4), el apóstol Pedro cita este Salmo el día de Pentecostés para proclamar a nuestro amado Jesucristo como el Heredero con derechos al trono de del Rey David. Los judíos presentes estaban conscientes de los textos del antiguo testamento que hacían mención a este Descendiente y comprendían claramente la referencia que hacía Pedro. Hechos 2:30, lo confirma mil años después cuando recalca que el Rey David “sabía que Dios le había prometido y jurado poner en el trono a uno de sus descendientes.”

    Isaías 52:13

    “Miren, mi siervo triunfará; será exaltado, levantado y muy enaltecido.”

    Al libro de Isaías, diversos estudiosos lo han llamado “el quinto evangelio”, que fue escrito unos 700 años antes de la venida de Jesucristo. Contiene muchas profecías que se han cumplido y están plasmadas en los evangelios, aportándonos claros detalles sobre la gloriosa salvación que nos trajo nuestro amado Jesucristo, el cordero de Dios Padre, que fue sacrificado para que pudiéramos ser salvados.

    Toda profecía de las Sagradas Escrituras tiene su origen por los designios de nuestro Dios Padre, quien usó a diferentes profetas y apóstoles, a quienes reveló lo que había de pasar en el futuro con respecto a la salvación (1Pe 1:11). Y esto lo expresó Isaías porque observó la gloria de nuestro amado Jesucristo y habló de él, como lo ratifica Juan 12:41.

    Una profética verdad y enigmática es aquella que dice que Siervo del Señor debía sufrir para rescatar al pueblo. Se encuentran cuatro poemas designados como "Cantos del Siervo sufriente" (Isaías 40:1-7; 49:1-6; 50:4-9; 52:13; 53:12).

    En estos poemas se describe al Siervo como un libertador escogido por nuestro Dios Padre, encargado para favorecer no solo el pueblo de Israel, sino a todas las naciones. Para cumplir su misión, tuvo que soportar por mucho sufrimiento, pero nuestro Dios Padre lo sostiene con su poder. Finalmente, nuestro amado Cristo es elevado por encima de todo, para ser aplaudido y reverenciado por reyes y naciones (Isaías 52:13-15).

    Salmos Bíblicos Mesiánicos:  Antes y Después de Jesucristo

    Salmos Bíblicos Mesiánicos

    Hay fieles devotos que han llegado a afirmar que los Salmos no son canciones adecuadas para los cristianos católicos, porque no hablan de nuestro amado Jesús. Pero están totalmente equivocados. Tanto así que ya hablaban de nuestro Jesucristo 1000 años antes de cumplir con la promesa de su Dios Padre.

    Pero lo que si es un poco compleja es la interpretación o comparación que se presenta entre los Salmos Mesiánicos con los Evangelios del Nuevo Testamento. Es decir, hacer la comparación entre unos y otros, para poder comprender la historia de nuestro amado Jesús y de cómo las profecías nos revelan el Plan de Salvación de nuestro Dios Padre.

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