Salmos Bíblicos Reales

En esta ocasión te traemos los Salmos Bíblicos Reales, que son aquellos pasajes bíblicos que hablan directamente acerca de los reyes de Israel y sus acciones. Entre tan grande número, algunos imploran y ensalzan a Dios por el dominio que el rey aplica sobre sus enemigos o también cuando hacen referencia a la justicia de su gobierno, mientras que otros claman a nuestro Dios Padre en base al pacto davídico.

Estos Salmos Bíblicos Reales contribuyen al plan del reino de Dios. En ellos se reflexiona sobre el rey de Dios y su gobierno y se ofrece alivio al pueblo de Israel y confrontan a los enemigos, que son también los enemigos de Dios, al rebelarse o resistirse, pero cuyos esfuerzos son inútiles. Nuestro Dios Padre establecerá a su amado rey desde Jerusalén y gobernará en Israel y las naciones del mundo con rectitud y justicia.


Índice
  1. Salmos Bíblicos Reales
    1. Salmos. 2:4–6
    2. Salmo 2:7
    3. Salmos 8:1a, 1b
    4. Salmos 4-8
    5. Salmo 72
    6. Salmo 24
    7. Salmo 96
    8. Salmo 99
  2. Salmos Bíblicos Reales para un Gobierno Justo

Salmos Bíblicos Reales

Salmos Bíblicos Reales

Salmos. 2:4–6

“El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, Y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.”

En estos Salmos Bíblicos Reales, notamos que nuestro Dios Padre se encuentra en el cielo burlándose de los enemigos de Israel, de sus oponentes, lo que lo conduce a la "ira" y a la "furia". Es por ello que nuestro Dios Padre declara a sus fieles que apostará a su Rey en Jerusalén… “En la tierra de Sión, que es mi santo monte.” Aquí vemos que el Dios Padre se relaciona con sus enemigos instaurando a su Rey en la tierra, en la misma esfera donde actúa la oposición.

Salmo 2:7

“Ciertamente anunciaré el decreto del Señor que me dijo: «Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.”

En estos Salmos Bíblicos Reales, nuestro Dios Padre nos revela que el “rey” es además su “hijo.” Este término de “hijo” se parece a otros, como el de Samuel 7:14, quien hace referencia a un descendiente de David, cuando señala que “Yo seré padre para él y él será hijo para mí.” El referente inmediato de Samuel fue Salomón, no obstante, el pacto Davídico es un pacto eterno que involucra “el futuro lejano” (7:19) y su referente final es el Mesías, nuestro amado Jesucristo.

Salmos Bíblicos Reales

Salmos 8:1a, 1b

“¡Oh Señor, Señor nuestro, ¡cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos!”

Aquí en este Salmo 8 se ofrece una declaración de alabanza. Aquí se presta atención a la grandeza de nuestro Dios Padre. Su gloria es evidente por su maravillosa creación. La atención también se enfoca en los “cielos” y “la luna y las estrellas” de nuestro Dios Padre.

Cuando David dice expresa que son "obra de tus dedos" (8:3), nos muestra la implicación directa de nuestro Dios padre con su creación. Por eso su grandeza se puede palpar y ser admirada en su maravilloso universo, creado para que nos deleitáramos con su hermosura y la majestuosidad de su poder.

Salmos 4-8

«¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides? ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad! Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies: ovejas y bueyes, todos ellos, y también las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar, cuanto atraviesa las sendas de los mares.»

Aquí en esta sección, observamos al Rey David estableciendo sin ambigüedades el punto máximo y culminante de la creación de Dios-hombre, y además de la dignidad que posee para señorear el mundo y todo lo que en él habita. Sin embargo, nos aclara que nuestro Dios Padre hizo al hombre “un poco más menor que los ángeles” y lo embistió “de gloria y majestad.”, pues el hombre tiene el sagrado don de “señorear sobre las obras de tus manos.” Este lenguaje tan real, reafirma el rol del hombre como vice-regente de la creación de nuestro Dios Padre, que culmina, como ya lo expusimos antes, en nuestro amado Jesús.

Salmos Bíblicos Reales

Salmo 72

«Oh Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey. El juzgará a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con juicio. Los montes llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia. Juzgará a los afligidos del pueblo. Salvará a los hijos del menesteroso, y aplastará al opresor. Te temerán mientras duren el sol y la luna, de generación en generación.»

Este salmo se atribuye a Salomón y pareciera que hace referencia así mismo o sobre el gobernante venidero, Jesús el Mesías, cuyo reino trascenderá incluso a su propio glorioso reinado. Es como una predicción mesiánica de forma directa por cuanto usa el tiempo futuro en todo lo que ha de acontecer. Según este Salmo 72, Dios otorgó al "rey" dos características para su gobierno: la justicia y el derecho, para defender a los débiles y a los pobres.

Esto demuestra nuevamente que el Pacto Davídico no se centra solo en Israel, sino que abarca a todas las naciones, es decir, no se limitaba al reino de Israel. Más bien, la bendición gobierno del justo de la semilla Davídica prometida debió extenderse a todas las naciones. Por lo tanto, los gentiles se incluyen en el gobierno de Jesús el Mesías, pero no sólo en el de Israel.

Salmo 24

“¡Puertas, levanten sus dinteles, elévense, portones eternos y que pase el Rey de la gloria! ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es Yahvé, Dios de los ejércitos, él es el Rey de la Gloria”.

El pueblo israelí, a través del salmista, recuerda la promesa del Señor al Rey David; pero la fe de Israel no se extinguió, mantuvo su esperanza en el rey proclamado a David. No es extraño que los magos preguntaran en esa época: “¿Dónde está el rey de los judíos?” Natanael ya lo sabía, al exclamar “Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.” Siglos después, en Jerusalén, Jesús da una contundente respuesta a Poncio Pilato: “Lo dices tú: yo soy Rey”.

Y para ratificarlo en la historia pusieron en la cruz este título: “Jesús el Nazareno, Rey de los judíos.” Los salmos reales al principio cantaban la realeza de David, Salomón y de los reyes del pueblo de Israel. Pero con la eliminación de la monarquía alababan a Yahvé Rey, y finalmente, al Cristo Rey. A lo que el salmista con gozo le cantó: “¡El Señor siempre reina! Alégrense todos los hijos de la tierra, regocíjense las islas incontables.”

Oraciones para la Protección

Salmo 96

“Gloria del Señor, rey de justicia. El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables.  Tiniebla y nube lo rodea, justicia y derecho sostienen su trono. Delante de él avanza el fuego, abrasando en torno a los enemigos; sus relámpagos deslumbran el orbe, y, viéndolos, la tierra se estremece.”

Los Salmos Bíblicos Reales se centran en la justicia y el derecho, que sostienen su reinado sobre los hombres. Todos nos alegramos, en cualquier parte del mundo. Pero delante de su Reino transita la llama del fuego que extermina a los enemigos, mientras que los relámpagos proporcionan luces a toda la humanidad, que se estremece ante su poder.

Salmo 99

“Alegría de los que entran en el templo. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Sabed que el Señor es Dios: que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre: El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades».

Finalmente, ofrecemos este hermoso Salmo 99, donde se despliega toda la grandeza y firmeza del Reino de nuestro Dios Padre, para quien somos su rebaño predilecto y a quien debemos aceptarlo y agradecerle en cualquier lugar, porque Él es un Dios bueno, quien posee una misericordia inmensa y poderosa y nos es fiel sin distinción ni edades.

Salmos Bíblicos Reales para un Gobierno Justo

Salmos Bíblicos Reales

Estos Salmos Bíblicos Reales se apoyan tanto en la elección divina del Rey David como en la promesa que nuestro Amado Dios Padre le hizo sobre la perpetuidad de su linaje. Inicialmente fueron usados para consagrar a los reyes o para ceremonias dignatarias, pero luego fueron reutilizados en sentido mesiánico.

Los más representativos están relacionados con la dinastía davídica y la majestad de nuestro Dios Padre Jehová o Yahveh. Vista su gran diversidad de funciones, resulta muy difícil establecer un esquema general de todos ellos. Pero son Salmos para orientar en sus gobiernos a los reyes, mientras se estaba a la espera de la llegad irremediable del Mesías, como ahora, que todos estamos prestos a su regreso, tal y como lo prometió en Apocalipsis.

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