Versículos Bíblicos De Prosperidad

Cuando somos bendecidos por nuestro Dios Padre la prosperidad está más cerca de nosotros si obedecemos y cumplimos sus mandatos y leyes. En estos interesantes Versículos Bíblicos de Prosperidad, ahondaremos en esta temática, que más de uno la perciben con gratitud, pero no todos la captan ni la asimilan.

La prosperidad es bienestar, alegría, progreso y es la obediencia a nuestro Dios Padre la respuesta lógica de todos nosotros por tanto amor derramado en nuestros corazones y por todo lo que ha hecho y ha venido haciendo en nuestras vidas.

Porque una vida obediente para con nuestro Dios es un tránsito con un fundamento sólido, capaz de enfrentar las tempestades más fuertes de la vida, sin derrumbarse por completo. Si deseas que tu vida esté siempre colmada de bendiciones, te recomendamos vivir obedeciéndole y Él te recompensará.


Índice
  1. Versículos Bíblicos de Prosperidad
    1. Juan 15:14 y 15b
    2. Génesis 1:27-28
    3. Génesis 12:1-3
    4. Génesis 14:18-20
    5. Deuteronomio 11:26-27
    6. Deuteronomio 28:2
    7. Deuteronomio 5:32-33
    8. 1 Corintios 15:58
    9. Juan 14:23
    10. 1 Juan 3:21-22
    11. 1 Reyes 2:3
  2. Versículos Bíblicos de Prosperidad por las Bendiciones de Dios

Versículos Bíblicos de Prosperidad

Versículos Bíblicos de Prosperidad

Juan 15:14 y 15b

“Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. (…) los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes.”

Para disfrutar de una agradable y hermosa y prospera amistad con nuestro amado Jesús, hay que obedecer sus mandatos. Él es el mejor amigo que jamás podamos tener: fiel, leal, amoroso, justiciero, sabio, benevolente...

Es la representación exacta de la amistad perfecta. Por lo tanto, y así lo debemos creer, no debe ser tan difícil cumplir sus leyes y mandatos, que están muy bien definidas en las Sagradas Escrituras. Pero además de ser tu leal amigo, Jesús nos asegura que comparte con nosotros lo que el Dios Padre habla con él: ¡revelación y sabiduría de lo alto!

Génesis 1:27-28

“Y Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios con estas palabras: ¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores dueños de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que se arrastran sobre la tierra!”

Que noble tan hermoso mandato de nuestro Dios Padre. Pues una vez que los bendijo les dio una orden, para que se reprodujeran y se multiplicaran en la tierra. ¡Que hermosa bendición! Recibir de manos del Dios Padre Omnipotente toda la tierra para dominarla y colmarla de hijos e hijas.

Para hacerla próspera. Su bendición se concretó y Adán y Eva fueron seres privilegiados. Y, sin embargo, desobedecieron y pecaron. Y aún hoy nuestro planeta tierra sufre los estragos de la contaminación y el cambio climático que nos agobia en todas las regiones. ¡Apiádate de todos nosotros amado Dios Padre y resguárdanos de tantos desastres y tempestades funestas! Permite que la prosperidad podamos construirla contigo a nuestro lado.

Génesis 12:1-3

“Pero el Señor le había dicho a Abraham: Sal de tu tierra, vete de tu parentela y de la casa de tu padre, ve a la tierra que te mostraré. Yo haré de ti una nación grande. Te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.”

En estos Versículos Bíblicos de Prosperidad se muestra la esencia de la prosperidad decretada por nuestro Dios Padre, cuando decide bendecir a Abraham, el gran patriarca de la tierra de Israel. Pero marca la diferencia entre lo que significa una bendición y lo que representa la maldición. La bendición es vida, es progreso. La maldición es la muerte.

Génesis 14:18-20

“Entonces Melquisedec, que era rey de Salén y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino y lo bendijo así: «Bendito seas, Abraham, del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, y bendito sea el Dios Altísimo, que puso en tus manos a tus enemigos.» Y le dio Abraham los diezmos de todo”.

De nuevo la grandeza de nuestro Dios Padre se manifiesta con ahínco en estos Versículos Bíblicos de Prosperidad, ya que Abraham por estar bendecido pudo dominar a los enemigos, poniéndolo en sus manos para complacencia del Melquisedec, Rey Salen y Sacerdote del Dios Altísimo. Incluso, dándole los diezmos respectivos como se acostumbraba en las antiguas sagradas escrituras.

Deuteronomio 11:26-27

“Hoy les doy a elegir entre la bendición y la maldición: bendición, si obedecen los mandamientos que yo, el Señor su Dios, hoy les mando obedecer.”

Primeramente, lo que debemos saber es que nuestro Dios Padre no nos impone ni nos obliga a obedecer: el libre albedrio nos da la libertad de seleccionar y asumir nuestra decisión: obedezco o no. Pero él siempre desea vehementemente que le obedezcas con amor y humildad pues Él siempre busca la manera de bendecirte. Por eso debemos preguntarnos ante situaciones adversas ¿Cuál es mi elección? Obedecerle con fe para que seamos prósperos y podamos sentir sus bendiciones.

Deuteronomio 28:2

“Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones caerán sobre ti y te acompañarán siempre…”

En Deuteronomio 28 podemos ubicar y leer una numerosa lista de bendiciones que nuestro Dios Padre le prometió al pueblo de Israel, siempre y cuando fuese obediente a sus leyes y mandatos. Tales bendiciones serán suyas por siempre.

Porque cuando obedeces, la prosperidad florece en tu hogar para bien de todos. Tú también puedes regocijarte con todas las bendiciones que nuestro Dios Padre desea ofrendarte, para que las disfrutes y nos acompañen todos los días de nuestras vidas.

Versículos Bíblicos de Prosperidad

Deuteronomio 5:32-33

“Tengan, pues, cuidado de hacer lo que el Señor su Dios les ha mandado; no se desvíen ni a la derecha ni a la izquierda. Sigan por el sendero que el Señor su Dios les ha trazado, para que vivan, progresen y disfruten de larga vida en la tierra que van a tener.”

Los senderos de la obediencia son caminos rectos, diseñados, trazados y dirigidos por nuestro Dios Padre que siempre nos guía. Seguir esos senderos requieren de muy buena determinación, es un compromiso real, continuo y permanente.

A veces, puede parecerte como muy sacrificado, y ciertamente, en ocasiones lo es; sin embargo, la recompensa que podemos recibir del cielo es grande: ¡vida y prosperidad! Pura vida, que representa la verdadera esencia del feliz vivir cuando cada uno de nosotros permitimos que nuestro Dios Padre Misericordioso oriente y bendiga cada paso por donde caminamos.

1 Corintios 15:58

“Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse seguros e imperturbables, prosperando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su labor en el Señor no es en vano.”

La solidez en nuestras acciones y decisiones es vital para ganarnos las bendiciones de nuestro Dios Padre, pues al obedecerles Él nos muestra de manera más clara el propósito por el cual fuimos creados.

Pero no solo podrás tener más claridad con respecto a lo que debes hacer para agradarle, sino que poseerás el ánimo suficiente y el deseo constante de persistir constantemente, pues sabes que nuestro Dios Padre aprecia, celebra y recompensa con prosperidad tu esfuerzo diario.

Juan 14:23

“Le contestó Jesús: El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra morada en él.

Si amamos con fe y sinceridad al Dios Padre, siempre vamos a querer obedecerle. Es algo muy sencillo. Y si les mostramos nuestro amor al Dios Padre mediante la recta obediencia sentiremos dentro de nuestros corazones la certeza de su inmanente presencia.

Llevar una vida sana, de acuerdo a la voluntad del Dios Padre nos hará más sensibles a su presencia y a su profundo amor, logrando con ello quitar del medio los efectos malsanos del pecado, además de los sentimientos de culpabilidad que, como todos es sabido, es resultado de la desobediencia hacia la leyes y mandamientos. Quien camina hacia nuestro Dios Padre libre de pecado, está construyendo su prosperidad.

Versículos Bíblicos de Prosperidad

1 Juan 3:21-22

“Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios, y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.”

Cuando transitas apegados a la voluntad de nuestro Dios Padre, siendo obediente a sus mandatos, y si oras, pide según lo que alberga su corazón. Esa acción nos reivindica y nos da como resultado que tus plegarias sean respondida.

Por ello hay que vivir dentro de la voluntad de Dios, pedir de acuerdo con su voluntad y recibir todo lo que él nos desea obsequiarnos. Si cumplimos su voluntad, la prosperidad se hará presente en nuestras vidas.

1 Reyes 2:3

“Cumple los mandatos del Señor tu Dios; sigue sus sendas y obedece sus decretos, mandamientos, leyes y preceptos, los cuales están escritos en la ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y por dondequiera que vayas.”

En estos Versículos Bíblicos de Prosperidad, el Rey David aconseja a su hijo Salomón que debe inspirarnos a todos. Sin distinciones de ningún tipo. Si deseas emprender algo, certifica que lo haces en obediencia a nuestro Dios Padre y que eso forma parte y está dentro de su voluntad.

De esta manera contarás con su bendición y lograrás el éxito, la prosperidad deseada. Por ese motivo, debemos esforzarnos en conocer su voluntad para nuestras vidas. Pasar más tiempo con Dios y dialogar en oración, estudiando su Palabra y actuando siempre conforme a lo que Él dictamine.

Versículos Bíblicos de Prosperidad por las Bendiciones de Dios

Versículos Bíblicos de Prosperidad

Alcanzar la prosperidad y la paz es lo que todos deseamos; pero esta prosperidad llena de paz viene con las bendiciones de nuestro Dios Padre. De lo contrario, esta se alejará de nosotros, envolviéndonos en una bruma espesa de oscuridad, sufrimiento y muerte.

En esta oportunidad, te obsequiamos esta bella ofrenda para que la disfruten con todos los familiares y amigos. Se trata de una larga lista de Versículos Bíblicos de Prosperidad que nuestro Dios Padre nos ha dejado como un legado de sanidad y crecimiento espiritual, como un escudo de protección y de fortaleza para todos aquellos espíritus provistos de fe y amor que se entregan a sus designios.

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