Versículos Bíblicos Sobre Los Hijos

Para nosotros los padres, no hay nada más importante que nuestros hijos. Verlos crecer felices es nuestra gran satisfacción en esta vida. Con estos Versículos Bíblicos sobre los Hijos entenderemos porque nuestro Dios Padre se deleita más al verlos crecer y usar para bien todos los talentos y el potencial que él ha puesto en nosotros.

Para nuestro Dios Padre la relación entre los padres e hijos tiene tanta importancia que Él mismo se pone como ejemplo de Padre. Esto nos refleja la clase de padres que Él anhela que seamos. En las Sagradas Escrituras encontramos diferentes Versículos Bíblicos sobre los Hijos que muchos nos motivan e instruyen como padres de cualquier época, para guiar a nuestros hijos en el camino del bien, como siempre lo enseñó su hijo amado Jesús. . Veamos a algunos de ellos:


Índice

    Versículos Bíblicos sobre los Hijos

    Versículos Bíblicos sobre los Hijos

    1 Juan 3:2-3

    “Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.”

    Además de que somos hermanos por la estirpe heredada de Adán y Eva, sabemos que somos hijos de nuestro Dios Padre, sin saber lo que seremos ni como actuaremos, pero reafirmaremos esa relación cuando Jesús venga de nuevo porque seremos iguales a él y lo veremos de nuevo hecho carne.

    Glorificado. Quien lo crea se purificará a si mismo y será salvado. Su alma será redimida y seremos como los niños, puros y llenos de alegría. Todos estaremos esperando que se cumpla esa última promesa, donde su regreso nos cautivará y seremos llenos de gozo, como el gozo que mantienen los niños.

    Deuteronomio 6:6-7

    “Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”.

    Fíjense que nuestros Dios Padre nos manda como Padres a guardar celosamente sus palabras en nuestros corazones, para que desde allí podamos inculcárselas, sembrarlas en los corazones y la conciencia de nuestros hijos mientras marchemos con ellos, a cualquier hora, ya sea en las mañanas, en las tardes o en las noches cuando estés en tu dulce hogar, pensando en ellos y en su futuro. Si lo haces así, las palabas sagradas de nuestro Dios Padre y su hijo Jesucristo siempre guiaran sus caminos, porque nuestros hijos también la cultivaron en sus corazones.

    Isaías 49:15-16

    “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.”

    Ese lazo entre hijo y madre es irrenunciable, pero aun así, aunque nosotros nos alejemos del Dios Padre, Él siempre nos seguirá amando profundamente y nunca se olvidará de nosotros.

    Pues somos nosotros sus hijos, con nuestra actitud y nuestro comportamiento, quienes creamos esos muros que impiden la entrada del amor de Jesucristo a nuestras vidas, cuyas manos llevan nuestras huellas, que se resisten muchas veces a aceptar la acaricia del Altísimo. Pero todos somos hijos de Dios.

    Versículos Bíblicos sobre los Hijos

    Proverbios 17:6

    “La corona del anciano son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres.”

    En estos Versículos Bíblicos sobre los Hijos se encierra una gran verdad. Los nietos, sobre todo cuando están pequeños, representan su gran corona, que es otorgada por sus hijos, es decir, por nosotros.

    Pero la alegría y la satisfacción de los abuelos es inmensa, es como una bendición volver a ser padre, pero ya sin las responsabilidades de antes. Los hijos desde pequeños tienen a su héroe: su padre y se convierten en su orgullo en la medida en que él los encamino hacia su futuro y los protege de todos los peligros.

    Deuteronomio 4:40

    “Obedece sus preceptos y normas que hoy te mando cumplir. De este modo a ti y a tus descendientes les irá bien, y permanecerán mucho tiempo en la tierra que el Señor su Dios les da para siempre.”

    Como hijos amados de nuestro Dios padre debemos aprender a obedecer sus preceptos, leyes y mandamientos, así como a respetar las normas de nuestros padres; do ello si queremos agradarle y que nos vaya bien en nuestros senderos de vida.

    De esta manera podremos mantenernos firmes y bendecidos por nuestro Dios Padre aquí en la tierra, que fue creada por Él para que la viviéramos y la disfrutáramos en paz y armonía.

    Hebreos 12:11

    “Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.”

    De pequeños nos molesta la disciplina, el orden, la responsabilidad. Y es lógico, pues nuestro ímpetu, dinamismo, algarabía, y todo lo que signifique disfrute en exceso, nos emociona en exceso; pero cuando nuestros padres nos las imponen nos sentimos apenados, hasta que reflexionamos y nos damos cuenta al llegar el momento de ver sus frutos a futuro, de justicia y paz, que después como adultos aplicamos a nuestros hijos. Es un ciclo constante, que nos va entrenando a ser mejores ciudadanos y a querernos más.

    Versículos Bíblicos sobre los Hijos

    Salmo 139:13

    “Tu creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.”

    Ver a un bebé recién nacido es la cosa más dulce y tierna, algo tan diminuto y a la vez una creación tan perfecta. Dios configuró cada una de nuestras partes tal y como él así lo quiso. Y precisamente es él quien más se deleita viéndonos nacer, crecer y usar para su bien y su futuros todos los talentos y el potencial que él ha colocado sobre nuestros hombros.

    Sabemos que somos todos diferentes. Lo develan nuestras huellas dactilares, somos irrepetibles, pero por sobre todas las cosas somos especiales para Dios; quien nos ideó con mucho amor y gran detalle.

    Nuestro gozo y adoración debe ser inmenso cada vez que recordemos que somos la creación especial más maravillosa de Dios, y él se deleita con nuestras ocurrencias, con nuestras pasiones y con nuestro deseo de ser cada día mas humanos. Lo contrario, lo entristece y le desagrada sobremanera.

    Mateo 19:14

    “Pero Jesús les dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis; porque de ellos es el reino de los cielos.”

    La inmensidad del cielo espiritual debe estar colmada de niños, de ángeles, y tal es su inocencia, su pureza, que el mismo Jesucristo le dice a sus discípulos que no se lo impidan. El cielo les pertenece, porque el amor deambula por todos sus horizontes.

    Los niños, por no estar contaminados, explayan su inocencia sin miramientos; más, sin embargo, hay que orientarlos en la palabra sagrada, para que en sus corazones se concentre el más fuerte amor.

    Mateo 7:7

    “No se cansen de pedir, y Dios les dará; sigan buscando, y encontrarán; llamen a la puerta una y otra vez, y se les abrirá.”

    Nosotros debemos ser como los niños, que no se cansan de insistir. Si así lo hiciéremos, nuestro Dios Padre nos oirá y nos cumplirá nuestras plegarias. Por eso, debemos seguir buscando y escudriñando en las Sagradas Escrituras, en los Versículos Bíblicos sobre los Hijos, para obtener un mayor conocimiento, que es en definitiva lo que deseamos encontrar. ¿Para qué? Para orientar nuestras vidas y a su vez orientar y educar a nuestros hijos, conforme lo manda nuestro Dios Padre.

    Versículos Bíblicos sobre los Hijos

    Hebreos 13:5

    “No amen el dinero, sino conténtense con lo que tienen. Porque Dios dijo: Nunca te abandonaré ni te dejaré solo.”

    La avaricia es una enfermedad propia de este sistema de cosas mundanas. Desde niños debemos enseñarles lo que realmente significa el dinero. Pues se vuelven más aduladores y ambiciosos sin contentarse con los que tienen.

    Todo lo contrario, quieren más y más. Y de verdad se olvidan que nuestro Dios Padre nunca nos va a dejar solo porque ¿Quién alimenta los pájaros del monte o quien riega los lirios en las praderas? Dios, solo Dios puede hacer esas maravillas y eso precisamente es lo que desde niños debemos inculcarles a nuestros hijos, para que no sean amadores del dinero.

    Proverbios 22:6

    “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.”

    Tal y como lo expresan estos Versículos Bíblicos sobre los Hijos, nuestro deber es instruir a nuestros niños, educarlos en el camino correcto. ¿Pero ¿Cuál es ese camino correcto? Es ese camino que al llegar a la vejez nunca nos abandonará, porque este forjado con las palabras sagradas vertidas en las enseñanzas de nuestro Dios Padre y donde el amor lo podemos expresar de miles manera, especialmente cuando se trata de nuestro prójimo. Por ello, desde niños debemos cultivar en sus corazones los valores humanos necesarios para retribuir y recibir amor.

    Versículos Bíblicos sobre los Hijos para Entenderlos Mejor

    Versículos Bíblicos sobre los Hijos

    No es ninguna actitud infantil leer estos Versículos Bíblicos sobre los Hijos y aprender a interpretarlos mejor, especialmente cuando deseamos encaminarlos y orientarlos por los senderos del amor y el bien al prójimo. Como padres que somos es nuestra gran preocupación, para que nuestros amados hijos no se nos desvíen del camino de la paz y la tranquilidad.

    El futuro de nuestros hijos depende de nosotros como padres. Es nuestra obligación llevarlos por buen camino con amor, justicia y responsabilidad, para alejarlos de los peligros y los vicios mundanos, que en nada los hacen acercar a nuestro Dios Padre y a su hijo Amado Jesucristo, que siempre los está esperando con su corazón y los brazos abiertos para sanarlos del alma y bendecirlos.

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