Oraciones a Santa Gertrudis

Las Oraciones a Santa Gertrudis nos revelan la grandeza de una “fiel defensora”, a una de las primeras mujeres místicas. Por ello se le tiene como la patrona de estas personas, que se dedican a tratar asuntos directamente con nuestro Dios por medio de fervientes plegarias, y a recibir de Él, mensajes y testimonios.

Esta noble Santa sobresalió por su asombrosa facilidad y fue mediante esta formación que al tiempo decidió, con tan solo 25 años, ser monja, recibiendo su primera revelación que, tiempo después, transformó su vida. Si deseas transformar tu vida, encomiéndate a ella y verás cómo tu vida se enrumba.


Índice

    Oraciones a Santa Gertrudis

    Oración para Liberar las Almas del Purgatorio

    Oración para Liberar las Almas del Purgatorio

    ¡Oh Milagrosa y Magnánima Santa Gertrudis! Sabemos que nuestro Señor compartió contigo una hermosa plegaria donde prometió la liberación de mil almas del purgatorio cada vez que la rezáramos.

    Por eso, hoy ante tus pies este maravilloso regalo lo que quiero compartir con todo el mundo y suplicarte que se lo ofrezcas a nuestro Dios Padre, con el simple deseo de que nos cumpla sus promesa.

    ¡Oh Omnipotente Padre Eterno!, Hoy ante tus pies te ofrezco la bellísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas cantadas hoy por la humanidad, por todas las ánimas benditas del purgatorio y todos los pecadores del mundo.

    También, te pido Adorado y Bendito Padre Celestial, por los pecadores que comulgan en la iglesia universal y por aquellos que conviven en tu propia casa y dentro de mi familia. Ayúdalos Padre Eterno. No los desampares y muéstrales el camino de la Luz. Por los siglos de los siglos. Amén.

    Plegaria para Perdonar al Prójimo

    Plegaria para Perdonar al Prójimo

    ¡Oh Padre Mío Protector! Pedir perdón nunca será malo, si lo hacemos con sinceridad, si lo hacemos de corazón. Por tal motivo, hoy acudo a tu misericordia y bondad, gracias a la intermediación de San Gertrudis, para que me liberes de todos los pecados y que perdones si alguna vez le he hecho daño a alguien.

    ¡Oh Amada Santa Gertrudis! Sabes bien que ser malo, dañino o mal intencionado no es mi condición humana. Todo lo contrario. Soy conscientes de que a veces nosotros los seres humanos cometemos errores hasta involuntarios. Pero si el amor, la compasión y los buenos sentimientos abundan en nuestros corazones, seremos capaces de perdonar y de que nos perdonen.

    ¡Oh Amantísimo Dios Padre! Así como Adam y Eva pecaron y te desobedecieron en el Jardín del Edén, condenándose a la muerte, yo te suplico que escuches a Santa Gertrudis para que me perdone y me libere de mis culpas, para que mi alma marchita se reconcilie con tus mandamientos y tus enseñanzas.

    Soy un Fiel Pecador Padre Amado, llevo en la Sangre el Pecado Original, pero me aferro a tu gloria, a tu poder y a tu sagrada bondad, para limpiarme de toda esa estirpe y ser agradable a tus ojos. No me abandones nunca. Porque tu Padre Amado, nos diste a un Salvador, y aquí estoy esperándolo como lo prometió. Por los siglos de los siglos. Amén.

    Plegaria por la Salud de Nuestra Madre

    Plegaria para Perdonar al Prójimo

    ¡Bondadoso Jesucristo! Hijo unigénito de nuestro Dios Padre, el Altísimo. Fuiste testigo de todos los sufrimientos, de todas las preocupaciones y angustias, que soportó tu adorada madre María, Siempre Virgen, sobre todo cuando te vio clavado en la cruz.

    Sabes Santa Gertrudis lo que una madre sufre por su hijo. Por eso hoy acudo a tu gloriosa piedad para que intercedas por mi ante el gran Dios Padre y me perdones, por todos los malos ratos que le hecho pasar a mi adorada madre, que siempre se ha preocupado por mi y nunca me ha dado la espalda.

    Hoy, después de tanto reflexionar y aprender de tantos golpes y desacierto que me ha dado la vida, he entrado en razón y estoy consciente de todos sus esfuerzos, de todos sus desvelos por mí, de todas sus angustias por mis locuras y arrebatos de juventud.

    Por esa razón ¡Oh Amadísima Santa Gertrudis! Intercede por mi ante nuestro  Padre Amado, para que le pidas un sincero perdón y que me libere de estas culpas, por todos los errores, por mi soberbia, por todo lo que he hecho sufrir a mi madre, que siempre se ha entregado a tus designios y te venera apasionadamente desde que la conozco.

    Protege a mi madre siempre, Bendícela y haz que sus últimos años de vida sean de paz y armonía, donde siempre la veamos con un semblante saludable y alegre, compartiendo con mi padre, con sus hijos y nietos, alabando a nuestro Dios Padre y a su hijo

    Apártamela de todo mal, de cualquier enfermedad, de los peligros de la calle, de las malas intenciones de la gente que pretenden socavar nuestra hermosa relación, que ahora entiendo porque está fundamentada en su divina presencia, porque siempre me has visto con buenos ojos y me has protegido de las garras de mis enemigos y de los malos percances. Por los siglos de los siglos. Amén.

    Oración para Pedir Perdón a la Esposa

    Oración para Pedir Perdón a la Esposa

    ¡Generoso Dios Misericordioso! A veces las flaquezas, las debilidades mundanas y las tentaciones nos turban y nos dominan, infiriéndoles un gran daño a las personas que amamos y haciendo que se aparten de nuestras vidas, que se decepcionen de nosotros, perdiéndose la confianza y hasta el amor.

    Hoy Padre Amado, recurro a ti desesperado. Mi esposa sospecha de mis infidelidades, que han sido aventuras sin sentido y todas salpicadas solo por la lujuria y la lascivia, pero nunca han sido algo en serio. Y hoy se ha marchado de la casa por mi inconciencia e irresponsabilidad.

    Por ello recurro a la intermediación de Santa Gertrudis, para que la oigas con atención, pues sabes que sin ella mi vida es un verdadero suplicio. Mis noches se han vuelto muy largas y desesperadas y mi hogar ya no es el mismo sin su presencia. Mis hijos son los que están sufriendo las consecuencias de mis errores y eso no me lo puedo perdonar.

    Hoy Omnipotente Dios Padre quiero pedirte que ablandes el corazón de mi amada esposa para que me perdone y regrese a mi lado y podamos ser de nuevo la misma familia hermosa y divertida de antes. Te prometo Amadísimo Dios Padre, que nunca más esas infidelidades volverán a repetirte en mi vida. Jamás lo permitiré. En estos tiempos de soledad he aprendido a valorarla por siempre, gracias a las Oraciones de Santa Gertrudis.

    Por toda su entrega y sacrificio, mi esposa se lo merece. Mis hijos es lo que más desean. Pero si tú no intervienes Santa Milagrosa ante mi Dios Padre, yo de verdad no sé qué será de mi vida si la llego a perder. Bendíceme y guíame para volverla enamorar y reconquistar su amor, que es puro y tierno. Por los siglos de los siglos. Amén.

    Plegaria por la Felicidad de los Hijos

    Plegaria por la Felicidad de los Hijos

    Hoy deseo agradecerte Santa Gertrudis, por escuchar mis plegarias e interceder por mi y por mis hijos ante nuestro Dios Padre, quien me ha dado la dicha de tener unos hijos tan hermosos y amorosos. No me alcanzaría esta vida para agradecerle tanto amor. Sin embargo, a veces por tantas preocupaciones y problemas, los obviamos sin demostrarle el verdadero amor de padre.

    Y es alli precisamente, ¡Oh Padre Bendito y Omnipotente! donde he fallado en estos últimos años, de lo cual me arrepiento sinceramente, porque mis hijos no se merecen tanta indiferencia ni tanto abandono.

    Por ese motivo, Padre Misericordioso, quiero pedirte que cuando Santa Gertrudis se te acerque la escuches, para que de nuevo me vean con buenos ojos y acepten mis palabras y me perdonen de corazón. Te prometo que desde ya retomaré la comunicación con ellos para comprenderlos, buscando más bien ser su amigo y no un verdugo que siempre los está criticando o maltratándolos psicológicamente. Ya basta de malos tratos hacia ellos que son mi tesoro más preciado.

    Nuevamente Padre Misericordioso, ablándales a ellos el corazón. Su juventud y los nuevos tiempos los llevan a tener otras ideas y sentimientos que se contradicen mucho con la ética y las buenas costumbres. Pero mientras no le hagan daño a nadie ni se hagan ellos ese daño, yo trataré de sobrellevarlos con mucho amor y paciencia. Por los siglos de los siglos. Amén.

    Plegaria por Nuestros Amigos

    Plegaria por la Felicidad de los Hijos

    ¡Oh Fiel Defensora Santa Gertrudis!  Acudo a ti para que intercedas ante mi Benevolente Dios Padre, pues sabes bien que un(a) amigo(a) verdadero(a) es como otro hermano(a), en quien puedes confiar, apoyarte y hasta contarles las cosas más inverosímiles. Los días compartidos son únicos e interesantes, porque el aprendizaje compartido y los recuerdos no son fáciles de olvidar.

    No obstante, sabes que una verdadera amistad se basa en el respeto, la comunicación, la comprensión y sobre todo la lealtad. Y esto último, no lo valoré en mi amigo(a), por ser desconsiderado con sus sentimientos cuando me pidió mi apoyo y un consejo que lo(a) redimiera de la angustia.

    Verdaderamente, no fui lo más respetuoso y comprensivo con (se dice el nombre del amigo(a)), que ahora me ha dado la espalda cuando más lo(a) necesito y he vivido en carne propia lo que de vale para mí. Acudo a ti ¡Oh Santa Gertrudis! para recuperar su amistad, buscando además su perdón y comprensión. Me arrepiento de mi actitud.

    La amistad verdadera solo depende de dos personas extrañas que están seguros(as) de su verdadero significado y se demuestra en las buenas y en las malas. Por eso no deseo perder la amistad de mi amigo(a) a quien le estoy muy agradecido por enseñarme a enfrentar el mundo externo al que tanto le temía.

    Ese(a) amigo(a) hizo que venciera muchos fantasmas existenciales que me acosaban en mi cotidianidad. Pero hoy no está. Y solo me queda agradecerle inmensamente y pedirle perdón por mi deslealtad y no ponerme en sus zapatos. Por los siglos de los siglos. Amén.

    ¿Qué le dijo Jesús a Santa Gertrudis?

    ¿Qué le dijo Jesús a Santa Gertrudis?

    Se sabe que a los cinco años fue enviada a un convento donde demostró poseer condiciones excepcionales. A la edad de 25 años, recibió su primera revelación que, luego transformaría su existencia por completo.

    Jesús le manifestó que se dedicara a profundizar sus mensajes para que hallara  el maná verdadero que le alimentaría y le daría fortaleza y paz. Desde ese día, se apartó de lo mundano y se dedicó solo a leer la Santa Biblia.

    Su vida al parecer era igual a la de las otras compañeras del convento, pero existencialmente era muy diferente, por cuanto tenía el privilegio de poder  hablar con Jesucristo.

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